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Texere

La agrupación musical TEXERE nace como un taller formado por un grupo de estudiantes de las escuelas de la Universidad del Zulia, quienes se reunieron para hacer del canto y la poesía una tertulia. A mediados de 1984, por iniciativa de Yolanda Delgado, Ricardo Rubio y Moraima Guanipa, se realiza un documental audiovisual que trata los pasos del hombre en el planeta, su huella, su fisión con la naturaleza, se llamó TEXERE, que en latín significa “Tejidos y/o Texturas”.

Como agrupación musical, TEXERE nace a partir de un concierto realizado en el Auditorio Alí Primera de la Facultad de Ingeniería de La Universidad del Zulia y el Teatro de Bellas Artes de Maracaibo, consecutivamente, en el año 1987. Un grupo de estudiantes universitarios y profesionales muy ligados al canto trovador y comprometido con los ideales de una Latinoamérica unida se reunieron en un concierto de antología juglar, con la idea de sentar las bases de un trabajo coordinado en torno a la nueva canción zuliana y venezolana.

Evy Ferrer (Compositor, vocalista y guitarrista)
Cástor Núñez (Flautista)
Ángel Erazo (Flautas andinas)
Nayim Torres y Álvaro Barros (Percusionistas)
Ángel Sarmiento (Compositor, guitarrista y vocalista)
Marcos Machado (Baterista)
Héctor Espina (Bajista)
Yolanda Delgado (Compositora y vocalista)

Desde el primer concierto el grupo trató de hacer un recuento geográfico e histórico por la realidad del cancionero latinoamericano; investigación y experimentación sobre las sonoridades propias del continente y sobre la palabra de los cantautores, poetas y juglares de nuestra cultura, todos vinculados a la necesidad de un mundo de justicia, paz y libertad. En realidad en ideario del poeta… fue asumido y nuestro canto se hermanó desde sus orígenes individuales y colectivos con la lucha que los pueblos de América y más allá adelantan para lograr un mundo colectivo, solidario y feliz.

Ejemplos y maestros...muchos: Argentina nos brinda la escuela de Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune, Horacio Guaraní, César Isella, Hamlet Quintana Lima, Ariel Ramírez, Félix Luna, Daniel Toro, Víctor Heredia, Piero, León Gieco y hasta Charly García y Fito Páez... De Chile, Víctor Jara, Patricio Manns, Violeta Parra, Horacio Salas, Inti illimani, Quilapayún, entre otros; de Uruguay, Zitarrosa, Viglietti, Labarnois Y Carrero, los Olimareños, Aníbal Zampalli, José Carvajal... En Cuba, Silvio Rodríguez, Pablo Milanéz, y toda la trova cubana y tradicional como la de Carlos Puebla; de Puerto Rico, Roy Brown, Lucecita Benítez, de España, Serrat, Andión, Ana Belén, Víctor Manuel, Aute, Sabina... Y si continuáramos no terminaríamos el recuento, porque el canto de esperanza, de amor, amistad, solidaridad, y luchas de los pueblos iberoamericanos es un casamiento entre el pueblo, la poesía, la realidad, es un “arma de construcción masiva" consciente e inconsciente que viene de nuestras tres culturas fundacionales... El canto acompañó al conquistador, la palabra y el aliento majestuosos se encuentran en la palabra y cadencia de nuestros pueblos indígenas; la danza y el canto de identidad en ritmo y fuerza se viene desde la patria africana…Somos canción en todas nuestras latitudes y somos poesía en palabra... Todos estos ingredientes juntos paren la canción...

Pero además de la ansiedad por contar la maravillosa historia de la canción hermanada con la realidad colectiva de nuestros pueblos, nació la imperiosa necesidad de cultivar nuestra propia vena creadora y conocimos a Alí Primera, padre cantor, a Gloria Martín, autora y vocalista, a Otilio Galíndez a Lilia Vera y Cecilia Todd, a los grupos Ahora y Guaraguao; y supimos de la labor incansable de gente que desde las regiones cultivaban sus canciones a fuerza de realidad, poesía y candencia de Venezuela…En Lara el Gordo Páez y Carlos Ruiz, Gregorio Yépez, el grupo Mulatos y Carota Ñema y Tajá; en Falcón la Chiche Manaure, Montecano, Cuatro Cantos; en Mérida la labor de Mucuglifo y la agrupación IVEN, en Caracas Lloviznando Cantos con Garcés, Alí Alejandro, y tantos otros de extraordinaria factura y compromiso. TEXERE siguió esa senda y sus integrantes tomaron la pluma y los instrumentos con el firme propósito de contar las cosas que nos pasan con tono nuevo y nuevas propuestas...

Muchos han sido integrantes de la agrupación; aquellos que se han separado por estudios, trabajos, viajes, dificultades personales, siguen cerca. Más de 40 músicos y creadores han pertenecido a la escuela de TEXERE. Pero el ideario de la agrupación, su carácter formador de reflexión y de acción por acercar la canción al compromiso con la gente y con la transformación social a favor de los excluidos, sigue.

Hemos trabajado talleres, conferencias, conciertos, intra y extrauniversitariamente; en la ciudad de Maracaibo y en otras ciudades del Zulia, en Falcón, Mérida, Caracas, Valencia, Maracay, Barquisimeto… Hemos compartido con los hijos de Violeta Parra, con Milanés y Silvio, con Los Olimareños, con Alberto Cortez... Hemos madurado la canción con rasgos de lago, puerto, sol, color, gente...

Los actuales integrantes de Texere son:

Angelmy Zerpa (Director Musical, flauta y voz)
Luis Pérez (Guitarra, composición y voz)
Rodolfo Escalona (Guitarra y voz)
Andrés Hernández (Bajo y voz)
Javier Pedraja (Percusión y voz)
María Dolores Delgado (Voz, composición y percusión)
Yolanda Delgado (Directora General, composición y voz líder)


Visión e ideología texeriana

Cuando comenzamos a estructurar los cantos de una nueva era en la vida de TEXERE, sus fundadores hablamos con verbo claro. Para aquellos que no nos conocían, enhebramos una manta bien definida y nada efímera, que cubría todos nuestros gestos musicales. El repertorio no tenía equívocos. Mas que explicar propusimos sentir....sentir los cantos de toda la geografía que denunciaban la tragedia de un continente sometido a un sistema de vida injusto.

En Venezuela era el tiempo de la “pacificación”, de la claudicación. El canto de verbo encendido que habitaba la palabra amorosa y la palabra combativa, quedó para el recuerdo y la nostalgia entre aquellos que ya habían entregado las armas, no precisamente las de bala. Por eso cuando el canto social siguió latiendo en pequeños grupos románticos y/o esnobistas, no causaba mayor herida en los grupos adversos a sus planteamientos, y hasta sonaban las canciones de la trova y de Alí en el patio de las élites amantes del arte. El canto era la “tremendura" de algunos rebeldes sin causa. No implicaba riesgo cantarle a la revolución, en un país dominado casi por exclusividad por el tedio y la neutralidad. En esos días era una excentricidad ponerse uno a cantar canciones revolucionarias cuando la cortina de hierro y el muro de Berlín habían caído. Una especie de utopía inocua, que no molestaba a nadie, o a casi nadie, solo aquellos que tienen alma de fascistas.

Otra historia protagonizó nuestro pueblo cuando Gloria Martín cantaba, cuando Alí empuñaba su flor cancionera; en aquellos tiempos morían los que se oponían a Betancourt o eran torturados los que denunciaban a Carlos Andrés Pérez...Cantar en aquel momento de exterminio masivo de dirigentes de izquierda, era el gran reto. Allí la canción y el poema que le daban el espaldarazo a la utopía, eran la señal de persecución y asedio.
Cuando en nuestro país nos tocó recibir como trovadores y creadores, “el testigo” de esta carrera contra el reloj de la historia, ya el apaciguamiento de la muerte había abonado la desmemoria. Luego el amansamiento ejecutado por los aparatos ideológicos del estado, colaboró al nacimiento de una generación despreocupada y sometida a valores opuesto a nuestras raíces; más tarde la repartición de cargos y recompensas a los que bajaban de la montaña, sometieron finalmente a este país a la más atroz de las dictaduras, la individualista y competitiva vida que impone su lógica perversa del “uno mismo”. Esperar luego que Dios en el cielo ponga las cosas en su sitio; y triunfar por voluntad individual ante la injusticia también individual. La aplanadora del sistema corrupto había sembrado la desmemoria y los cercos en nuestro país... “Si no es con vos no te metáis...”

“El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Luego la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia; pero no se necesita ser Sigmund Freud para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria....”

Surgió un acontecimiento que prendió la mecha en el mundo; todos los tiempos y los espacios se juntaron para hacer estallar un camino nuevo y difícil, el camino de la creación y de la ruptura de paradigmas... Una Constitución Bolivariana sentó las bases políticas para el triunfo de un ideario enterrado por la traición desde que echaron de su patria a Bolívar y a Sucre... Un proyecto político que no tiene igual en el planeta y que pese a toda la campaña mediática e ideológica persiste apoyado por un pueblo que nace en barriada de manera espontánea, irregular, “de sol, pólvora y barro”, pero que nace...

Sólo hace falta que la lección de los cerros sea asumida por quienes tienen la responsabilidad de ponerle cantos a este proceso de sangre y verdad... Hay camaleones y mercaderes del arte y las ideas. Las instituciones están sometidas a la perversa gramática del poder asimilada por la cultura burocrática, eso no va a cambiar pues esa institucionalidad es, junto con el poder mediático y del capital, la cultura moribunda y el refugio de quienes tienen la esperanza de recuperar los terrenos. Aún falta la maduración de la conciencia ciudadana a partir de un ideario expreso en la Constitución Bolivariana: democracia participativa, protagónica, directa, popular; es nuestro nuevo texto fundacional: la formación de esta nueva realidad política, social y económica no reside en los cargos, reside en la voluntad organizada del pueblo que asume su protagonismo. Eso es realmente revolucionario. Y tal y como lo decía ALÍ PRIMERA, el canto ayuda a la formación y a la maduración del poder creador de los pueblos, a la identidad y a la memoria, a la reafirmación de la reflexión; definitivamente creemos en ese canto.

Propuesta sonora y poética de la agrupación

La propuesta trovadora (que no musical) forma parte del ideario expuesto en las respuestas desarrolladas. Sin embargo se puede decir que nuestro taller no ha laborado predispuesto, con un esquema predeterminado. Ha sido una labor espontánea, horizontal, donde todos hemos trabajado con los mismos niveles de libertad creadora en cuanto a la ejecución instrumental como en la propuesta colectiva. Eso ha permitido que se haya logrado un timbre de consenso especial basado en instrumentos fundamentalmente acústicos, que permiten que la zulianidad se asome en cadencias y ritmos. La danza zuliana, por ejemplo, aparece en muchos arreglos y composiciones; en cuanto a nuestra manera de hacer caribe, la gaita de tambora hace lo suyo. En los géneros abordados, siempre la zulianidad encuentra palestra. Al punto que los temas argentinos como Soy pan, soy pan soy más, se hermanan con la tambora de la gaita de furro, o el tema de Rubén Blades, María Lionza, fusiona la cumbia con la gaita de tambora del Sur del Lago… Creo que la guitarra y la flauta son instrumentos fundamentales en las sonoridades de nuestro planteamiento trovador, por un lado; pero la palabra que toca fondo amoroso, fondo social, reflexión y poesía es el signo fundamental de nuestro estilo…


Yolanda Delgado
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