NUESTRO CANTO
Invisible se hizo evidente
en el amparo de la voz.
Incontenible muy adentro
no es el mejor ni el peor.
Se tiñe de profundidades
por sobre todo y en todos.
Colisiona en las realidades
no disculpa el desacierto.
Va más allá del haber vivido
ansioso por no descansar.
Es mucho más que el crecer
el creer el desgastar.
Ante el vil deforme nos posee
en su ágil padecimiento.
No lo nombran verdadero
no le conceden un lugar.
Asir su reclamo artero
con arrebatos de la locura
no es costumbre de los vivos
que manosean la ternura.
Se lleva de los ojos muertos
retinas de vana dulzura
que vieron cárnicas estrellas
con tramoyas de firmamento.
Es el de siempre el necesario
él que nunca nos da la espalda
nuestro canto amigo solidario
sol que debemos enamorar
con versos de luna nueva
cada uno en nuestro lugar.
NOTA CIFRADA
Para que siempre comandante voluntario
Nos llueva en G tu guarnecida prisa
La de tu ejemplo de bien hereditario
Ideal que en B sólo sembró el
amor
Sin vacilar debemos puntear a tiempo
Nuestra nota D pro Che contra el silencio
Para rasguear con altura tu pensamiento
En un acorde G ideario con ráfagas
de humanidad.
Toman de la vida la fuerza del nuevo
canto.
Enraizados en el amor de los necios
que no se van.
Xibalbay los convida pero ellos seguirán.
Escuchando las voces que aniquilan
al espanto.
Rompiendo la cordura que lapida con
el llanto.
Embriagados en los templos sus
verdades lanzarán.
Autor: Andrés Hernández O.